CARLOS OBREGON. POESIA

CARLOS OBREGON. POESIA

Carlos ObregónOBRA POÉTICA DE CARLOS OBREGÓN

(Bogotá, 1929 – Madrid, 1965) Poeta colombiano perteneciente a la generación de la revista Mito. Su personalidad estuvo férreamente marcada por la educación religiosa. Viajó a Estados Unidos, donde culminó estudios de física y matemáticas en la Universidad de Michigan; a su regreso a Colombia, se trasladó a la costa Atlántica para sembrar algodón, y luego fue docente universitario de matemáticas. Antes de residir definitivamente en Madrid, hizo estancias parciales en París, Ibiza y Mallorca, perseguido por las carencias y la soledad.

Su poesía, globalmente breve pero de una sostenida eficacia, podría definirse como la búsqueda casi delirante de sí mismo. Un sentimiento de místico desgarramiento perdura a todo lo largo y ancho de su obra: un erotismo de la salvación y la condena, del ascenso y la caída a través de una última instancia encarnada en la palabra. Sus únicos libros publicados en vida fueron Distancia destruida (1956) y Estuario (1961), reunidos póstumamente con otros poemas inéditos en Obra poética (1985).

OBRA

EL TIEMPO CONTEMPLADO

I
Vibraba el cielo. El río en cada tallo
aguazaba un silbo lunar de lento vuelo.
Lejos, la noche rezaba un salmo de madera
entre flores calcinadas y aspas de molino.
Por la tierra azotada tres caballos tres caballos
de exilio galopaban, ágil fuga
de aire ennegrecido y ceniza volandera.
Una llama profunda hincaba su fulgor
contra los ojos. El tiempo estaba entre
filos de luz y estrellas desplomadas
y un viento sin origen hendía el mundo.
Polvo y esparto. Muros blancos. Trigo.

II
Surgen densas las horas en la cala desierta.
Desde lejos me llaman otras islas voraces
y los peces arrastran el latido del tiempo
entre rocas y espuma. Cielo adverso, combado
sobre el mar del exilio. Las olas con ahínco
bambolean un barco fondeado a pocas brazas.
Mortal cae en el día la honda luz del silencio.
El sol clava su fuego sobre el cuerpo desnudo
y en los guijarros brilla más antiguo que ellos.
Soledad en las rocas, en los ojos que esperan.
Con el viento maduro tras el recuerdo emigro
por rutas interiores hacia un incendio verde
de islas y centauros. Un golpe de alcatraces
llega desde la noche y abandona su huella
en la playa caldeada. No es el tiempo insaciable
lo que inunda los ojos, es el mar combatiendo
la violencia del odio que desgarra su seno
y allí trama el temblor de los dioses malditos.

 

 

CANTO III

Toda la luz sobra si la fe que nos guía

no colma nuestro viaje. Más allá de la nieve

está el fuego que en el fondo crepita, tutelar,

para los ojos que miran hacia adentro

con el anhelo de las aves caídas.

Después de las palabras queda el eco

de un fervor ignorado que se pierde en la fronda

que tejen nuestras tardes de contemplar callado

y hacia donde existimos renace nuestro olvido.

No un simple paraíso donde el cuerpo fuese

el dios de sus placeres, sino un estar dentro

de lo que siempre es río, la delicia misma

que desde el centro estalla, florece y se despliega.

No otra cosa perdimos y ahora sólo quedan

cenizas y ascuas en las manos del ángel

que desde un nuevo umbral nos invita a gustar del misterio,

y vivir es avanzar en su reclamo y esperar el retorno

en las horas desiertas que caen hacia la noche.

¡Si siempre nos golpeara el amplio murmullo

de las alas eternas! Porque no sólo faltan

palabras de mar, hogueras bajo el viento,

sino una intensidad más cerca de los labios

que aún después de que las ascuas los ungieron

no pueden proclamar lo que han gustado.

¿Quién, más allá del rostro que iluminó la Noche,

se atrevería a avanzar su soledad

hasta el fondo del vientre y allí rescatar

todo el olvido? Pero aun si la gran bóveda

sólo fuese esto: un vientre -hay algo más

de raíz y de ángel que en la carne progresa

hacia la plenitud de otro fruto celeste.

La criatura es pregunta: la espera,

el vuelo pensativo de alguna hoja que cae

en la visión dorada, dejando más acá de los ojos

lo imposible y lo arcano; y que no sea

la puerta estrecha que se abre y nos despide,

porque aquí, con la paciencia de la tierra,

está la misión de nuestras horas.

Dios cubre de eternidad nuestra pupila

y su silencio de fuego posee nuestro lenguaje,

mas el hombre, en tensión rebelde,

sólo espera que los ojos, cual pájaros de exilio,

se adentren voraces en la hondura del viento

tras los astros que queman su plegaria en la noche.

Hontanar de auroras fue el éxtasis ardiente

del alma por los poros; luego, el tiempo,

el nuestro, el que en la carne late,

hincó de nuevo el ojo en la simiente

y un insecto solemne agonizó en las grutas

con las flores marchitas y los frutos sedientos,

y el río y su transcurso de dios ebrio

fue de nuevo avidez y lamento. El mundo se apaga,

huye con el humo y nada queda en las manos

si lo que ellas palpan no es algo más antiguo

que el terror o el deseo: incendio estelar

que a veces nos llega como rito que en el tacto florece,

gratuito y ungido, desde un fondo remoto.

Pero nada sabemos: sentir sólo es primicia.

Poems
Destroyed Distance V
Destroyed Distance XII
As the rose contains its stillness
Passenger of the wind
Deeply resounds the solitude of the valley
On the hillock that falls as far as the rocks
Night guided him to a summit
Silence runs over all things
Prayer of the bones
At the time that the accursed die
Towards the future I go broadly speaking

DISTANCIA DESTRUIDA V
Tu voz se desploma, se sumerge y se pierde
en el ocaso de los dioses.
Ahora eres tú entre las columnas sagradas
que erigió el proceso del sueño y el gigante.
Escucha la canción alta que habló bajo la lluvia.Eres entre mi pulso enloquecido por la noche
y el ángel de tu voz nunca cede
el poder ni el horror de sus manos.
Ahora eres como pilar entre los días
porque nunca ha habido palabra tan grande como siempre,
porque en Viena te escucho cantando alucinada,
perdida allá entre las cosas tuyas.
Allá eres, vives, eres sombra de sombra de amor entre las sombras vivas,
voz y mano de diosa gravitando los seres.
Cada vez te encuentras más cerca de mi bosque:
perenne, esbelta en tu murmullo caes, danzas,
eres lo que entonces y siempre relatabas,
la palabra en el aire como una rosa alada,
eso eres en tu ausencia
y las estrellas esta noche me hablan de tus pasos.
Eres lejana y plena como torre de guerreros y ángeles,
¿y tu voz?, esa es tu alma: tus labios en los años,
esa eres tú, Marión, en el recuerdo,
esa es tu alma.

DESTROYED DISTANCE V
Your voice collapses, is submerged and lost
in the twilight of the gods.
Now you are among the sacred columns
erected by the dream process and the giant.
Listen to the high song that talked under the rain.You are in my pulse maddened by the night
and the angel of your voice never gives up
the power or the horror of your hands.
Now you are like a pillar among the days
because there has never been a greater word than always,
because in Vienna I listen to you singing, hallucinated,
lost there among your things.
There, you are, you live, you are a shadow of a shadow of love among living shadows,
the voice and the hand of a goddess rotating the beings.
More and more you are nearer my wood:
perennial, slender in your murmur you fall, you dance,
you are what then and always you used to relate,
the word in the air like a winged rose,
that’s what you are in your absence
and the stars tonight talk to me about your steps.
You are far away and full like a tower of warriors and angels,
and your voice? that is your soul: your lips over the years,
that is you, Marion,  as I remember you,
that is your soul.

DISTANCIA DESTRUIDA XII
Extranjero: esta es la pasión del ángel:
despertarse en la ribera del instante,
solitario entre las palabras y las piedras.
Cuando sólo existe el árbol de la noche,
nos basta lo que existe
y el tiempo son las torres que enfrente al mar esperan
el exilio nocturno de los viajes,
el silencio del claustro.Su voz son estas cosas, estas horas que hablan
con el sol del verano,
retornando en la tarde a su nombre duro y verdadero
como retorna en los oídos la violencia del viento
o el mar que  nos invade.
He aquí el tiempo de las manos
renovado en la noche cuando la palabra muere.
Escucha: entre la hierba, la santidad del mundo
y las preguntas hoy cantan la soledad de cada paso.

Vivir es ser su cuerpo, que la mirada viaje en su distancia
como una ave sin rumbo entre las rocas
y luego irse, exiliado, y más allá de la piel,
desde las torres, desde el mar hasta el ángel
ser la ruta del viento,
alejarse y perderse en el silencio que nos puebla.
Extranjero: el ruido del bosque es el poder de un sólo instante,
el nacimiento de las voces que te hablan.
Quien se habita es el desierto: su soledad es nuestra.

DESTROYED DISTANCE XII
Stranger: this is the passion of the angel:
to awake on the shore of the instant,
solitary among the words and the stones.
When only the tree of night exists,
what exists is enough for us
and time is the towers that wait facing the sea
for the nocturnal exile of your travels,
for the silence of the cloister.These things are his voice, those hours that speak
with the Summer sun,
returning in the evening to their hard and true name
as the violence of the wind or the sea that invades us
returns in the ears.
Here is the time of the hands
renewed at night when the word dies.
Listen: in the grass, the sanctity of the world
and the questions sing today of the solitude of each step.

To live is to be his body, so that the gaze travels in its distance
like an aimless bird among the rocks
and then goes, exiled, and beyond the skin,
from the towers, from the sea as far as the angel
to be the route of the wind,
to go away and to err in the silence that peoples us.
Stranger: the noise of the wood is the power of just one instant,
the birth of the voices that speak to you.
It is the desert that inhabits itself: its solitude is ours.

 
 

 
Como la rosa contiene su quietud
y el mar el tiempo,
el fuego, más que fuego, contiene en certidumbre
liturgia de sí mismo, silencio en el silencio,
desde adentro volcando en fulgurante idioma
hacia qué atmósfera libre de criaturas,
hacia qué santo rezo.
Instante ardiente: su fervor se engendra
en la pupila tutelar del ángel
y su sustancia es la noche misma.
 
As the rose contains its stillness
and the sea time,
fire, more than fire, contains in certainty
a liturgy of itself, silence in silence,
from inside out overturning in stunning language
towards what atmosphere free from creatures,
towards what saintly prayer.
Ardent instant: its fervor is begot
in the tutelary pupil of the angel
and its substance is the night itself.
 
 Passenger of the windprevious | next

 
 

 
 

 
Pasajera del viento
la hoguera yergue su conjuro
de extático silencio
templa con acerado amor
el ser la eternidad que vibra
huidiza y desvelada
tensa es la noche donde Dios la enciende.
 
Passenger of the wind
the bonfire raises its incantation
of ecstatic silence
tempers with steely love
the essence the eternity that quivers
evasive and awake
tense is the night where God lights it.

© 1961, Carlos Obregón
 Deeply resounds the solitude of the valleyprevious | next

 
 

 
 

 
                                                 (Deyá, Agosto)Hondamente resuena la soledad del valle
poblada por las aves en su vuelo errabundo.
El sol reverbera bajo un sol inclemente
que despierta en las piedras un fulgor rojo y seco.
La torre de la iglesia domina vigilante
el mar y las colinas. En el hastío de agosto
el agua se desliza bañando con desidia
el cauce del invierno, mientras viejas esquilas
llaman, entre olivares, algún pastor ausente.
Por los huesos asciende el calor de la tierra,
fuego de lentas lenguas y de arcanas preguntas
que en los labios se encienden. No hay nada bajo el cielo,
sólo oquedad quemada por la luz del estío.
La espera está en la tierra, la carne está en el siglo.

Hacia las rocas vivas de los cerros del fondo
mi soledad se adentra mientras arden los ojos
en un mirar sediento. Calor de pocas horas
me queda entre las manos. Sumido en su añoranza,
por el Clot baja el tiempo huyendo con hondura
hasta el umbral del alma. El ojo mira y reza.
Quizás el ciego muere en la casa del río
y su perro, en el huerto, huele a Dios sin saberlo.

 
                                               (Deyá, August)Deeply resounds the solitude of the valley
peopled by the birds in their roving flight.
The soil shimmers under the inclement sun
that awakens in the stone a red and dry glow.
The tower of the church vigilantly dominates
the sea and the hills. In the August weariness
water slides down bathing with idleness
the riverbed of winter, while old little bells
call, in the olive groves, some absent shepherd.
Through the bones ascends the warmth of the earth,
fire of slow tongues and arcane questions
that are lighted in the lips. There is nothing under the sky
only hollowness burnt by the light of summer.
The wait is in the earth, the flesh is in the century.

Toward the living rocks in the hills in the background
my solitude withdraws into itself while my eyes burn
in a parched looking. The warmth of a few hours
remains in my hands. Plunged in its yearning
flows time in the Clot fleeing with depth
as far as the threshold of the soul. The eye looks and prays.
Maybe the blind man has died in the house by the river
and his dog, in the orchard, smells of God without knowing it

 
On the hillock that falls as far as the rocksprevious | next

 
 

 
 

 
                                             (Deyá: El Puig)En el collado que cae hasta las rocas
arraiga el olivar sus lentos años.
De la mar viene un viento tan profundo
y tan libre que en él perdura el día.
La fronda del verano exhala un gozo
renacido en la luz que se hace espacio
y en él huyen las horas con los ríos,
invisibles viajeras del olvido,
mientras campanas desde lo alto llaman
los hondos santos de esta tarde clara.

La iglesia sufre el sol como una roca.
El ciprés enciende la oración verde
de un antiguo rezo, y el cementerio
guarece paz canora, espigas, flores
que renacen bajo un rumor de fuentes
escondidas, de pájaros que duermen.

 
                                             (Deyá: El Puig)On the hillock that falls as far as the rocks
the olive grove settles down its slow years.
From the sea blows a wind so profound
and so free that the day endures in it.
The foliage of the summer emits a delight
reborn in the light that becomes space
and in it flee the hours with the rivers,
invisible travelers of oblivion,
while the bells from on high call
the deep saints of this bright afternoon.

The church suffers under the sun like a rock.
The cypress lights the green prayer
of an ancient orison, and the cemetery
gives shelter to a melodious peace, ears, flowers
that are reborn under the murmur of hidden
fountains, of birds that are sleeping.

© 1961, Carlos Obregón
From: Estuario
 

 Night guided him to a summitprevious | next

 
 

 
 

 
                                             (La soledad sonora)La noche lo guió hasta una cima
de amor en soledad gozada,
libre el alma, el tacto ardiendo
en fuego de entregado hallazgo.
Supo irse al alba de su viaje,
los ojos llenos de un mar vivo.
Supo ser noche y perdurar de hondura.
Su rezo estuvo en las montañas
abierto al difícil silencio
de los astros. Fue su transcurso
armonía pura, ágil llama
en vuelo sin medida. Cruzó el mar
de par en par el viento poseído,
en soledad sonora halladas
las riberas. Fue el cuerpo su morada,
el alba nuevo umbral en el amor
vivido. Sombra fue el día, las horas
labradas por la espiga y el silencio
dormido en el desierto: esperaba
fervor de incendio en cada instante,
esperaba que el fuego fuera noche
para cantar la fuente que escuchaba.

Ya no había distancia en su pupila.
Supo ser noche y perdurar de hondura.

 
                                             (The sonorous solitude)Night guided him to a summit
of love in enjoyed solitude,
the soul free, the tact burning
in the fire of devoted discovery.
He was able to go to the dawn of his journey,
his eyes full of a living sea.
He knew how to be night and to endure in depths.
His prayer was in the mountains,
open to the difficult silence
of the stars. The passing of his days
was pure harmony, an agile flame
in measureless flight. He crossed the sea:
the possessed wind wide open,
the shores found in sonorous
solitude. The body was his dwelling,
the dawn a new threshold in love
lived. A shadow was the day, the hours
embroidered by ears of wheat and silence
sleeping in the desert: he expected
a burning fervor in each moment,
he expected the fire to be night
to sing the fountain that he listened to.                                                          

There was no longer distance in his pupil.
He knew how to be night and to endure in depths.

© 1961, Carlos Obregón
From: Estuario
 
 Silence runs over all thingsprevious | next

 
 

 
 

 
                                             (Claustro)Se recorre  el silencio en cada cosa,
mano ardiente en la sombra, fuente pura.
El río apenas suena entre la fronda,
el agua breve en un hablar callado,
las hojas pardas y el verano huido.
Lento se pliega el día como un ave
cuando el salmo talar enciende cada
cirio y en el lenguaje de los ritos,
las cisternas guardan el eco casto
del viento y de los siglos. La ribera
de la voz fue despojada de todo
vestigio de fogatas y bajeles.
El tiempo gime quebrado en los arcos,
tiempo de claustro y oración de ojiva.
Entre pilares y espigas doradas,
las diminutas manos de la lluvia
trazan y cantan la canción transida
que arrulla la rosa y baña el recuerdo.
Exilio fue la voz desde las torres:
Solo queda este espacio que es ausencia,
floración impalpable de cenizas.

 
                                             (Cloister)Silence runs over all things,
hand burning in the shadow, pure fountain.
The river hardly sounds through the foliage,
the water brief in its quiet talk,
the hours brownish-grey, the summer fled.
Slow, the day folds up like a  bird
when the ankle-length psalm lights every
wax candle and in the language of the rites,
the cisterns keep the chaste echo
of the wind and the centuries. The shore
of the voice was stripped of every
vestige of  bonfires and vessels.
Time wails broken in the arches, wails,
time of the cloister and prayer of the ogive.
Among pillars and golden ears,
the minute hands of the rain
trace and sing the torn song
that lulls the rose and bathes memory.  
Exile was the voice from the towers:
Only this space remains which is absence,
an impalpable flowering of ashes.

© 1961, Carlos Obregón
From: Estuario
Publisher: Ediciones de los Papeles de Son Armadans – Colección Juan Luis, VII, Palma de Mallorca, 1961

 
 
 
 
© Translation: 2005, Nicolás Suescún

 
 Prayer of the bonesprevious | next

 
 

 
 

 
Plegaria de los huesos  
Tiempo de claustro y oración de ojiva
Insecto simultáneo
Ovario que adolece y que vigila
Pupila entre la sangre
Estrella primordial en la pupila
Noche arcana de fuego
Incienso en el vocablo del olvido
Alabanza de lluvia
Eco de cisterna en la luz perdido
Cristal ciego en el viento
Instante intemporal entre los cirios
Salmo de piedra y río
Padre nuestro de pan y manos limpias
Escala en el desierto
Madre del pan, abeja de maitines
Hontanar de primicias
Paso lunar y bóveda infinita
Lenguaje sumergido
Colmena abandonada del olvido
Trinar temprano y ágil
Espiga verde bajo el viento ungido
Campana del silencio
Hosanna vesperal en el vacío
Fervor tenso del fuego
Torre yerma del alma, altar cumplido
Huída entre los árboles
Noche, ceniza y estación dormida
Fuente en los labios, lámpara ofrecida
 
Prayer of the bones
Time of cloister and prayer of ogive
Simultaneous insect
Ovary that is ill and watches
Pupil in the blood
Primordial star in the pupil
Arcane night of fire
Incense in the vocable of oblivion
Praise of rain
Echo of cistern lost in the light
Blind crystal in the wind
Timeless instant among the wax candles
Psalm of stone and river
Our Father of bread and clean hands
Scale in the desert
Mother of bread, bee of matins
Springs of first fruits
Lunar step and infinite dome
Submerged language
Abandoned hive of oblivion
Early and nimble trills
Virgin ear under the anointed wind
Bell of silence
Vesperal hosanna in the void
Tense fervor of fire
Uninhabited tower of the soul, perfect altar
Flight among the trees
Night, ash and sleeping season
Fountain of the lips, lamp offered

© 1961, Carlos Obregón
From: Estuario
Publisher: Ediciones de los Papeles de Son Armadans – Colección Juan Luis, VII, Palma de Mallorca, 1961

 

 At the time that the accursed dieprevious | next

 
 

 
 

 
                                             (En la cárcel)Es la hora en que mueren los malditos
los huesos lanzan un vasto grito de ceniza
mientras gime el viento bonachón y enorme
con un hosanna blanco de rebeldes palomas.
Quieta noche, del aire apenas viene
un sonido cansado de barcos que se alejan
y hogares donde se ama, un sonido
que crece hacia adentro hasta tocar el alma.
Giran las sombras, voy hasta mí mismo,
me persigno y elevo las palabras.
Esta noche de ascuas enlutadas, me  basta
la pupila en la celda donde fumo
una pipa de hartura y de deseo
y luego, respirar un hondo espacio,
salir del tiempo, estar bajo otro cielo.

Basta el viento y poser su origen.
Aquí, sin nadie, entre estos muros.

 
                                             (In jail)At the time that the accursed die,
bones let loose a vast cry of ashes
while the easygoing and enormous wind wails
with a white hosanna of rebel doves.
Still the night,  from the air only comes
a tired sound of ships that sail away
and homes where they love, a sound
that grows inward till it touches the soul.
The shadows turn round, I go inside myself,
I cross myself and raise the words.
In this night of embers in mourning, enough
is the pupil in the cell where I smoke
a pipe of satiety and desire
and then, to breathe a deep space,
to go out of time, to be under another sky.

Enough is the wind and to possess its origin.
Here, without anybody, within these walls.

© 1961, Carlos Obregón
From: Estuario
Publisher: Ediciones de los Papeles de Son Armadans – Colección Juan Luis, VII, Palma de Mallorca, 1961

 
 
 
 

//

© Translation: 2005, Nicolás Suescún
 Towards the future I go broadly speakingprevious

 
 

 
 

 
Hacia mañana voy a grandes rasgos
con el humo del sol y las gaviotas.
Tuerce la noche otro recodo
y agoniza una luna inverosímil
como blanco conjuro que me acecha.  
En los muelles se aleja una campana
con un doble lamento de distancia
que tiende alas de mar sobre los ojos.
La flor emigra y adolece.
Reverbera la noche entre las olas
dejando en los oídos
su vigilia de astros y amapolas.
Desde el olvido sube hasta los labios
un  turbio olor de gleba y polen de cereales.
Muerde el estío los frutos más remotos
y el ojo de un caballo los mira y los desea.¡Tanto mundo sin cuerpo ni habitante,
tanta huella mortal en esta noche!

 
Towards the future I go broadly speaking
with the smoke of the sun and the seagulls.
The night twists another bend
and an implausible moon is dying
like a white charm that stalks me.
On the pier a bell withdraws
with a double lament of distance
that spreads sea wings on the eyes.
The flower migrates and is ill.
Night shimmers in the waves
leaving in the ears
its vigil of stars and poppies.
From oblivion comes up to the lips
a dim smell of clods and cereal pollen.
The summer bites the most remote fruits
and a horse’s eye looks at them and covets them.So much world without body or inhabitant,
so many mortal footsteps tonight.

© 1961, Carlos Obregón
From: Estuario
Publisher: Ediciones de los Papeles de Son Armadans – Colección Juan Luis, VII, Palma de Mallorca, 1961
 
 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s