LUIS VIDALES. POESIA

LUIS VIDALES. POESIA

 

(Calarcá, 1900 – Bogotá, 1990) Poeta colombiano autor de Suenan timbres (1926), el mejor y casi único poemario vanguardista en Colombia, cuya índole innovadora se manifiesta en la ruptura con los esquematismos y en la búsqueda de nuevas formas expresivas de la sensibilidad contemporánea.

Luis Vidales

Luis Vidales estudió en Bogotá y en París, en la Sorbona y la Escuela de Altos Estudios. En sus años jóvenes colaboró con diversas publicaciones literarias y políticas y residió en Génova, con el cargo de cónsul. De regreso a Colombia, fue uno de los fundadores del partido comunista y su secretario general. Por su actividad política fue detenido treinta y siete veces y expulsado de su cátedra de la Universidad Nacional en 1945. Entre 1953 y 1960 se estableció en Chile.

Vidales se inició en la poesía muy joven, componiendo versos modernistas al modo de Rubén Darío; en las reuniones del grupo de Los Nuevos entabló una amistad que sería decisiva con Luis Tejada, el cual le incitó a escribir algo más que sonetos. Cuando Vidales leyó algunos versos de su obra Suenan timbres en el café Windsor, lugar de reunión de Los Nuevos, Luis Tejada colmó de elogios la obra. Las composiciones de Suenan timbres, aparecidas en 1926, le valieron el honor de ser incluido por Borges, Huidobro y Alberto Hidalgo en su Índice de la nueva poesía americana (1926), en la que Vidales fue el único colombiano de los sesenta y dos poetas hispanoamericanos seleccionados.

Suenan timbres fue la única obra poética estrictamente vanguardista escrita en Colombia en aquella época; de ahí el escándalo y la incomprensión con que fue recibida en su país. No había medida en los versos, ni rima, ni ritmo; sus temas no eran sentimentales, ni su lenguaje el que habitualmente se encontraba en obras poéticas. En su lugar, el poemario trata temas cotidianos, con el lenguaje del pueblo de la calle; se trataba de una poesía de ideas, expresada en un tono juguetón y humorístico. Vidales cedió a la intuición renovadora de José Asunción Silva y se apropió con sagacidad de las grueguerías de Ramón Gómez de la Serna. Con él irrumpió en el país esa antipoesía que cobija lo feo y lo cotidiano. Su afán de soberanía expresiva recuerda a Vicente Huidobro y su osadía, a Picasso. El influjo del libro en el desarrollo posterior de la literatura en Colombia fue considerable, especialmente en las recientes voces líricas nacionales.

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En 1978 Luis Vidales volvió a la poesía con obras de temática política como La Obreriada (1978) y Poemas del abominable hombre del barrio Las Nieves (1985). Otras obras en verso que deben citarse son su Antología poética (1985) y El libro de los fantasmas (1986). Cultivó además el ensayo en Tratado de estética (1945), La insurrección desplomada (1948), La circunstancia social en el arte (1973) e Historia de la estadística en Colombia (1978). En 1982 la Universidad de Antioquia le otorgó el Premio Nacional de Poesía en reconocimiento a su obra y, en 1983, la Unión Soviética le concedió el Premio Lenin de la Paz.

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