ENTRE MARÍA MERCEDES CARRANZA, OBRAS DE ARTE Y POESÍA. Tanya Cosío

ENTRE MARÍA MERCEDES CARRANZA, OBRAS DE ARTE Y POESÍA

PUBLICADO EN RED DOOR MAGAZINE – 9TH ISSUE


 
para Abel Plascencia Ledezma
Un sueño para María Mercedes Carranza
Si tu sombra es la luz, María Mercedes,
si un ángel colegial va por tu pelo
y se convierte en trenzas donde vuela
como si Dios le hubiera regalado
un árbol, si eres Patria de los sueños
y el rumor de Colombia en tu cabeza
nos señala dos mares y mil ríos,
el alba de la vida está en tus ojos
diciendo cielos donde canta el aire.
Eduardo Cote Lemus
Siempre me ha intrigado la causa por la cual María Mercedes Carranza se suicida justo después de la presentación de un libro de poesía. Esta pregunta me llevó a la declaración que ella hizo en relación al  trabajo que realizaba en la Casa de poesía Silva:

“Durante el 2001 hubo una gran actividad en la Casa de Poesía Silva y yo quería hablar de eso,  hablar una vez más del gran poder de la palabra contra el caos y el horror; de la necesidad de reemplazar las balas por las palabras; de la poesía como intermediaria entre la impotencia y la realidad, entre el miedo y la realidad, entre el fatalismo y la realidad; de la poesía -en fin- como arma para afirmar e imponer la presencia de la vida y del amor: contra la muerte, la vida. Pero es posible que ante nuestra realidad esas no sean más que palabras vanas, mistificadoras de un día a día cada vez más degradado y degradante, de una cotidianidad que cae en el abismo del terror y la injusticia a una velocidad tan excepcional que ha producido cambios radicales en todos los dominios espirituales y sociales del país. Porque si bien es cierto que Colombia, desde el mismísimo día de su nacimiento, ha sufrido la violencia con sus más tenebrosas manifestaciones; si bien es cierto que siempre hemos tenido una clase dirigente por lo general incapaz, irresponsable, estulta, siempre al servicio de sus mezquinos intereses y con frecuencia corrompida; si bien es cierto que la justicia y la distribución de la riqueza han sido históricamente aberrantes a favor de los más poderosos, es clarísimo también que solo dos décadas han bastado para que las dimensiones de nuestra tragedia colectiva, provocada por los anteriores y varios otros factores internos y externos de no menor importancia (como la masiva e impune afición de gringos y europeos a la coca y a la heroína y la indiferencia de sus países frente a la guerra que ellos alimentan), se haya ahondado hasta un punto de no retorno en cuanto a la viabilidad del país como cuerpo social con un destino común. O más claro: ya hoy solo es posible hablar de Colombia como un no-país, porque ha ocurrido una pérdida total de la ética social y de los principios de justicia y de solidaridad que presiden toda vida en comunidad, así como se han destruido los referentes culturales comunes que dan unidad y coherencia a una sociedad. Nuestro territorio geográfico se encuentra escindido en feudos que se disputan la delincuencia común y los distintos grupos armados ilegales: “guerrillas”, paramilitarismo, carteles de la droga y ninguno con un norte ideológico o con propósitos diferentes a lucrarse por medio del crimen y el narcotráfico. ¿Cómo se traduce lo anterior en los términos de la catástrofe que vivimos? Millones de desplazados, miles de secuestrados, millones que viven en la pobreza o en la miseria extrema”.

Esto me conduce hacia otra pregunta: ¿Es que la conciencia en lugar de despojarte de miedos, de ayudarte a vivir entre lo cotidiano, es la punta de lanza para despojarte precisamente de lo que debería ayudarte a entender: LA VIDA? María Mercedes nació en Bogotá, Colombia, el 24 de mayo de 1945. El tiempo que le tocó vivir en Colombia ha sido de los más violentos después de la Invasión española. En un poema se describe así:
POEMA DE LOS HADOS
Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien grito “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:

“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso…”

Así me fue entregado el mundo.
Esas cosas de horror, música y alma
han cifrado mis dìas y mis sueños. 

Y en otro, describe así a su país:

LOS MUROS DE LA PATRIA MÌA
Miré los muros de la patria mía
ojos de piedra, esfinges de oro,
mierda en las rendijas.
País usado por un dios borracho
que delira eternamente
con una puerta que jamás existió.
Allí,
por el desastre ligado
un nudo imposible de dos lenguas
que lamen sin descanso la herida.
De rodillas y con una flor en el ano
alguien en la oscuridad susurra
la turbia mentira del paraíso
Perdido.
El miedo
enroscándose alrededor de una estatua
que finge su hazaña en un parque abandonado.
Los muros de la patria mía
¿cuándo los van a limpiar?
¿Fueron estos muros cubiertos en sangre los que la llevaron a no querer escuchar su propia sangre? El destino me llevó a conocer a Juan Carlos Galeano, el poeta que ella editó y presentó justo el día de su muerte. Le  pregunté si él se imaginaba que María Mercedes se suicidaría poco después de estar con él, y me comentó que no. Y recientemente, el destino una vez más, me llevó a conocer a una bibliotecóloga colombiana y por supuesto, también le pregunté por ella. Sí la conoció, y la describió así: “Era muy bohemia, como todos los artistas”. Y al preguntarle si conocía o imaginaba las razones de su suicidio, me contestó: “Es que en este mundo no hay lugar para las personas inteligentes. Además, era poeta”. Lo cual me llenó de nuevas inquietudes. ¿Son estas razones suficientes para que alguien se suicide? ¿Es verdad que no hay lugar para las personas inteligentes? ¿El entorno se va cerrando y cercena de tal forma a la persona que ya sólo queda el consuelo de desaparecer?. En la misma declaración que ya cité, nos dice:¿Podemos hablar de paz y de democracia? ¿Podemos hablar de poesía? Lo cierto es que durante el 2001, cerca de medio millón de personas, en su mayoría de los estratos bajos, se beneficiaron de los servicios de la Casa Silva, buscaron la poesía en talleres, congresos, conferencias, recitales, concursos, visitas guiadas, eventos infantiles, publicaciones y exposiciones, promovidas y organizadas por nosotros. Y muchos miles de colombianos en todo el país recordaron el Paraíso Perdido (la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría) en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música. Eso talvez ayuda para algo… talvez.
¿A cuántas personas ayudó María Mercedes? ¿A cuántos editó, a cuántos les dio a conocer por primera vez un libro, alguna obra artística? ¿Cuántos la ayudaron a ella? ¿Qué libro, qué lectura, qué ópera, qué obra de teatro o qué pintura lo hicieron? O es que el artista, el poeta está condenado por sí mismo a ser el que ayuda y el que nunca será ayudado porque es inteligente, porque es sensible… en qué momento LA VIDA SE APARTA DE LA POESÍA o LA POESÍA SE APARTA DE LA VIDA elige algún ente para ser atenazado bajo sus tormentos y bendiciones y después de tragarle las entrañas le asesta el golpe de gracia… ¿por qué el ser conciente implica sufrimiento, agonía, por qué la conciencia es dolor en sí misma? ¿Es que el dolor es estarse pariendo a sí mismo de una manera incesante a través de la creación, de la generación de textos, de obras artísticas? ¿Es que el dar o intentar dar belleza a los demás es una condena que la propia sociedad se encarga de llevar a cabo? No puedo entender que una mujer que habló del poder de la palabra contra el horror y que enarboló a LA VIDA contra LA MUERTE se suicide. ¿Fue la duda? El decir: Tal vez… ¿Fue tal vez el vacilar y el no querer ser muy dura con la realidad de sus contemporáneos?
Tal parece que hay diversas visiones contradictorias alrededor del personaje que fue Carranza, pero sus palabras siguen afirmándose e invitándonos a bailar, por lo menos a mí también me gustaría, como a ella, poder bailar con Ulises:
QUIERO BAILAR CON ULISES
Quiero invitar a bailar a Ulises,
quiero beber con él y que me cuente
de qué color eran los ojos del joven Aquiles.
Quiero que me cante el canto de las sirenas
y me diga de sus noches de insomnio
sobre las aguas del Mediterráneo.
Quiero saber de su complicidad con Circe
en la isla de Ea y de sus extrañas
ceremonias y encantamientos.
Quiero que Ulises me haga el amor
y en la cama me cuente
cómo eran los vestidos de Helena
y si París fue como lo pinta Rubens.
Quiero saber qué vio en el país de los Lotófagos,
de qué color eran las montañas de Eólide.
Quiero que me cuente por qué regresó a Ítaca.
Y poder bailar con ella, y preguntarle, por qué se fue de la VIDA, quién la invitó a bailar con la MUERTE o si fue ella quien la convocó. Pedirle que ya no dude. Y que afirme a LA PALABRA ante todo, y que no es un talvez, sino que es una realidad que cuando hay tiempos como los que a ella le tocaron vivir, como a los que ahora vive MÉXICO, entonces, miles de  personas en todo el país deben recordar el Paraíso Perdido, la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música
Y decirle que eso ayuda para todo. Son pocos los remedios que hemos descubierto los seres humanos para combatir el dolor o para aspirar a conocer un poquito de la belleza y de la infinitud que nos habita.
María Mercedes Carranza, entre obras de arte, palabras, y poesía, se suicida el 11 de julio del 2003. Su hermano Ramiro había sido secuestrado por las FARC, su padre, Eduardo Carranza, también fue poeta. Pero de nada le sirvió a ella ser poeta. Quizá sirva más la poesía a los otros que a quien la crea. Hasta ahora ha sido así. Quizá las cosas deban cambiar y los propios creadores se enamoren de LA VIDA y de LA RISA de tal forma que su propia creación en lugar de vaciarlos los llene. Son las propias obras quienes deben salvar a sus autores. Puesto que hasta ahora a la sociedad nunca le han importado las personas que crean las obras sino las obras en sí mismas. Quizá tengan razón. Y sea momento de no esperar ayuda de nada ni de nadie sino del arte, las palabras, la poesía y LA VIDA en sí misma. Probablemente sea tiempo de que el Poeta se acuerde más de sí mismo. María nos cuenta:
EL OFICIO DE VESTIRSE
De repente,
cuando despierto en la mañana
me acuerdo de mí,
con sigilo abro los ojos
y procedo a vestirme.
Lo primero es colocarme mi gesto
de persona decente.
En seguida me pongo las buenas
Costumbres, el amor
filial, el decoro, la moral,
la fidelidad conyugal:
para el final dejo los recuerdos.
Lavo con primor
mi cara de buena ciudadana
visto mi tan deteriorada esperanza,
me meto entre la boca las palabras,
cepillo la bondad
y me la pongo de sombrero
y en los ojos
esta mirada tan amable.
Entre el armario selecciono las ideas
que hoy quiero lucir
y sin perder más tiempo
me las meto en la cabeza.
Finalmente
me calzo los zapatos
y echo a andar: entre paso y paso
tarareo esta canción que le canto
a mi hija:
“Si a tu ventana llega
el siglo veinte
trátalo con cariño
que es mi persona”.
El siglo veinte se ha ido y con él hay que olvidar al dolor como acicate para el creador, para el artista, el poeta. Hay que encontrar nuevos impulsos que nos aparten de esa sociedad exaltada por castigar y por enviar a cuantos sea posible al cadalso. Siempre recuerdo esa imagen de un libro de Turguéniev donde retrata la marea en la que se convierten los seres humanos al ver al otro (que no conoce en apariencia) ser conducido hacia la muerte por el delito, el pecado cometido, o inventado. A él le tocó verlo en Francia, a mí me ha tocado leerlo en la Trágica Historia de la Literatura, en biografías, y verlo en diversos pueblos y ciudades.
Hay un poema que me gusta mucho de Carranza, y que habla precisamente de los que se atreven a soñar:
UNA ROSA PARA DYLAN THOMAS
“Murió tan extraña y trágicamente
como había vivido, preso de un caos
de palabras y pasiones sin freno… no
consiguió ser grande, pero fracasó
genialmente….
D.T.
Se dice: “no quiero salvarme”
y sus palabras tienen la insolencia
del que decide que todo está perdido.
Como guiado por una certeza deslumbrante
camina sin eludir su abismo;
de nada le sirven ya los engaños
para sobrevivir una o dos mañana más:
conocer otro cuerpo entre las sábanas destendidas
y derretirse pálido sobre él
o reencontrarse con las palabras
y hacerlas decir para mentirse
o ser el otro por el tiempo que dura
la lucidez del alcohol en la sangre.
En la oscuridad apretada de su corazón
allí donde todo llega ya sin piel, voz, ni fecha
decide jugar a ser su propio héroe:
nada tocará sus pasiones y sus sueños;
no envejecerá entre cuatro paredes
dócil a las prohibiciones y a los ritos.
Ni el poder ni el dinero ni la gloria
merecen un instante de la inocencia que lo consume;
no cortará la cuerda que lleva atada al cuello.
Le bastó la dosis exacta de alcohol
para morir como mueren los grandes:
por un sueño que sólo ellos se atreven a soñar.

Creo que ya no debería ser así, y que si los tiempos no han cambiado, entonces hay que cambiarlos entre todos, hacer girar el molino de agua con el impulso de muchas manos. Y que sean tantos los que se atrevan a soñar que no puedan ser contabilizados. María Mercedes Carranza soñó y despertó en un mundo donde todo era violento y ante la imposibilidad de vivir y crear aún en medio de la violencia, decidió irse. Seguramente atenazada por los miedos y por la certeza de que tendría que volverse “fría” ante una sociedad que fácilmente la condenaría y que no la salvó, decidió apartarse a tiempo. ¿A tiempo? ¿Cuál es el tiempo adecuado para irse o para quedarse? ¿Es el poeta o el artista quien determina? ¿Es la sociedad la época o los sueños quienes ejercen su condena? Más inquietudes que respuestas. Más incógnitas que certezas. Lo cierto es que María Mercedes Carranza ejerció violencia contra ella siendo que le dolía tanto la violencia que se vivía en su país, en algún momento comentó: “Tengo dolor de país”. ¿Es preferible ser violento consigo mismo que con los demás?.

La poesía es el dolor de la violencia, o es la violencia la que no encontrando asideros se vuelve poesía. Las palabras a veces andan como descalabradas, perdidas, buscando en qué sitio cantar. Cada madrugada les abro la puerta antes de que la tiren, y ahora han llegado cargadas de las palabras de Carranza. Palabras dobles que se acercan a redoble. Quizá se identifican con lo que sucede en este país. Pero no hay ninguna soga ninguna pastilla ningún arma que pueda contra mi Palabra. Respirar y reír. Aún en medio de un entorno que está más cerca de un cuadro de Goya que de Van Gogh. Quiero seguir mirándolo todo y cantándolo todo. Algún día todos los días, después de ese día, serán más alegres. Somos muchos quienes ahora convocamos lo luminoso y la risa. Hay que alejarse lo más posible del dolor. Y tratar de entender a quienes se han ido de las formas más estrafalarias ruidosas o lentas y calladas. Tratar de entenderlo todo. Pero elegir ser de otro modo. Que nuestra respiración y risa lo decidan. Ahora no sólo respiro arte y libros sino entre Sol Luna y Agua. Entre montañas y seres que pueblan la Tierra. Soy Fuego y todos los elementos laten en mis vértebras. Sonrío al inhalar el Aire que me conforma.

Tanya Cosío
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México
Abril 2011
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